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María es una mujer de 25 años que acabó sus estudios de derecho en la universidad, y desde hace tres años se encuentra preparando unas oposiciones para acceder a un puesto de secretaria judicial. Se encuentra ya en la fase final de su preparación, ya que en 4 meses deberá presentarse a examen.

 

María vive en el domicilio familiar, con sus padres y sus dos hermanos menores, de 17 y 19 años. Ella dispone de una habitación propia, que utiliza como dormitorio y sala de estudio para preparar las oposiciones. Es una habitación de tamaño medio, en la que tiene una cama individual, un armario, un amplio escritorio bastante desordenado y lleno de papeles, y estanterías repletas de libros de derecho.

María lleva tres años preparándose para opositar, con un sobreesfuerzo mental mantenido durante estos años, que se ha visto incrementado en el último mes, que fue cuando apareció la fecha oficial del examen. A esto se suma el largo periodo de reclusión en casa que este proceso le está suponiendo, siendo escasos los momentos en los que se sociabiliza con sus familiares y amigos o lleva a cabo actividades de ocio. La relación con sus hermanos es tensa, ya que ella siente que no se respeta su necesidad de silencio y concentración, estando más irritable tanto con estos como con sus padres. Así mismo, se añade una sensación de frustración por no poder cumplir con los tiempos que ella misma se había impuesto para poder abarcar la totalidad del temario, quedándose con una sensación de no cumplimiento de sus objetivos y expectativas.

Su rutina diaria es la siguiente:

Se levanta a las 8 de la mañana, siempre con mucha sensación de cansancio, de no haber podido dormir plenamente durante la noche. Se toma una hora para desayunar y ducharse, y sobre las 9 de la mañana planifica el estudio del día. Suele hacer una pausa para comer de entre 1 y 2 horas, y por la tarde sigue estudiando. Hasta que apareció la fecha de examen María estudiaba hasta las 18 o 19 horas, pero desde hace un mes, alarga las horas de estudio hasta las 21 o 22h, para poder abarcar todo el temario planificado, ya que tiene muchos momentos en los que le cuesta concentrarse, y necesita compensarlo dedicando más horas.

Después de cenar siempre se sienta un rato en el sofá para ver la televisión, siendo éste el único momento del día que siente que puede olvidarse de las oposiciones. Suele acostarse pasada la medianoche, y estirada en la cama aprovecha para hacer una última lectura de algún tema que le haya quedado pendiente. Una vez apagada la luz, en la cama, le cuesta relajarse y suele tardar entre una y dos horas en dormirse, tiempo en el que aparecen pensamientos relacionados con todo lo que ha hecho y lo que le queda por hacer. A lo largo de la noche se despierta con frecuencia, teniendo dificultad para retomar el sueño, y llegando a pasar largos ratos hasta poder retomar el sueño.

 

En este último mes muchas noches acaba durmiendo entre 5 y 6 horas, lo que hace que a la mañana siguiente se sienta más cansada, con más dificultades para concentrarse, y que alargue más las horas de estudio para compensar todo aquello que había planificado hacer y no ha podido acabar, generándole una sensación de frustración y estrés.

 

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